viernes, 8 de mayo de 2026

“Viendo a través de unos pequeños ojos: una realidad que pocos entienden” Por: David Isai Sanchez Ramos

 


Estudiante de la Universidad Alvart de la licenciatura de psicología cursando el segundo semestre, grupo "K".

¿Cuántas veces confundimos una condición con “mala educación” o “rareza”?

Durante años, el autismo ha sido el tema que mas se rodea de prejuicios, desinformación y estereotipos que han provocado que muchas personas sean juzgadas antes de ser comprendidas. Lo que algunos llaman "comportamientos extraños" muchas veces son distintas maneras de sentir. comunicarse y percibir el mundo.

El autismo o mejor conocido como trastorno del espectro autista (TEA) es una condición que afecta principalmente la comunicación social, la conducta y la manera en que las personas procesan estímulos y emociones. De acuerdo con Alcalá y Ochoa Madrigal (2022), el TEA es una afección del neurodesarrollo que influye en la interacción social y en los patrones de comportamiento de quienes lo presentan. Sin embargo, cada persona dentro del espectro es distinta, por lo que no existe una única manera de vivir el autismo 

Muchas veces, la sociedad contribuye a crear estereotipos  sobre esta condición, esto se debe a la falta de información que existe. La falta de conocimiento sobre el autismo  puede retrasar  el diagnostico temprano.

Mayormente cuando un niño evita el contacto visual o tiene conductas repetitivas, las personas de su alrededor lo interpretan como mala educación, berrinches o comportamientos extraños. Sin embargo, detrás de estas acciones existe una forma diferente de experimentar el entorno (Rogel-Ortiz, 2005).

Por otra parte, vivir constantemente bajo críticas o incomprensión puede afectar la salud emocional de las personas que padecen autismo. Algunos llegan a sentirse aislados, rechazados o incomprendidos debido a la forma en que son tratados por los demás.

Comprender el autismo implica aprender a mirar más allá de los prejuicios. La empatía comienza cuando dejamos de juzgar conductas que no entendemos y empezamos a escuchar, observar y aprender. No todas las personas  perciben el mundo de la misma manera, y eso no debería ser motivo de rechazo

¿La ignorancia realmente proviene de no saber… o de negarse a entender aquello que es diferente?

La ignorancia no siempre proviene únicamente de la falta de conocimiento, sino también de la dificultad que tienen muchas personas para comprender aquello que es diferente. En el caso del autismo, gran parte de los prejuicios sociales nacen porque la sociedad está acostumbrada a considerar “normal” una sola manera de comunicarse, sentir y actuar. Cuando alguien se comporta de forma distinta, muchas personas reaccionan con rechazo o críticas antes de intentar entender lo que realmente ocurre.

La desinformación también influye en esta problemática. Durante años, el autismo ha sido rodeado de estereotipos incorrectos que provocan que algunas personas crean que quienes forman parte del espectro son “fríos”, “antisociales” o “extraños”, cuando en realidad simplemente perciben el mundo de una manera diferente (Rogel-Ortiz, 2005).

Constantemente los medios de comunicación también han influido en la creación de estereotipos. Durante años, películas y series mostraron a las personas autistas de manera exagerada, haciendo creer que todas poseen habilidades extraordinarias o que viven completamente desconectadas emocionalmente. Esto ha provocado que muchas personas tengan una idea limitada e incorrecta sobre el autismo.

La ignorancia también puede observarse en la falta de adaptación de espacios educativos y sociales. Algunas personas dentro del espectro presentan sensibilidad a los sonidos fuertes, las luces intensas o los cambios repentinos en la rutina. Sin embargo, muchas veces la sociedad espera que se adapten completamente sin considerar sus necesidades. Estudios recientes muestran que estrategias inclusivas dentro de las aulas pueden mejorar la interacción social y el aprendizaje colaborativo de niños con autismo (Espinoza Bravo, Castillo Villegas & León Sinche, 2025). 

¿La falta de educación sobre neuro diversidad contribuye a la discriminación social?

Alguna vez te has preguntado sí la falta de educación sobre neuro diversidad contribuye significativamente a la discriminación social. La respuesta es si, Cuando las personas no reciben información adecuada sobre condiciones como el trastorno del espectro autista (TEA), suelen interpretar ciertos comportamientos desde el prejuicio y no desde la comprensión. Esto provoca que muchas personas autistas sean etiquetadas como “extrañas”.

Diversos estudios señalan que promover información sobre neuro diversidad dentro de las escuelas ayuda a reducir prejuicios y favorece ambientes más inclusivos (López López, Rodríguez Cotilla, & Álvarez Aros, 2022). La educación permite que las personas comprendan que ser diferente no significa estar mal, sino simplemente percibir el mundo desde otra perspectiva.

Por esta razón, fomentar la empatía y el conocimiento sobre el autismo resulta fundamental para disminuir la discriminación social. Muchas veces, el rechazo no nace de la maldad, sino del desconocimiento. Y justo ahí está el problema: una sociedad que juzga antes de intentar comprender.

¿Qué pasaría si la sociedad escuchara más y juzgara menos a las personas autistas?

Si la sociedad escuchara más y juzgara menos a las personas autistas, probablemente existirían espacios más inclusivos, seguros y empáticos para quienes forman parte del espectro. Muchas personas autistas podrían desarrollarse emocional y socialmente sin el miedo constante a ser rechazadas, criticadas o malinterpretadas por comportarse de manera diferente.

Es decir, una sociedad más informada podría reconocer que no todas las personas experimentan el mundo de la misma manera y que eso no las hace menos valiosas.

Escuchar más también permitiría romper muchos estereotipos relacionados con el autismo. Durante años, las personas autistas han sido definidas únicamente por prejuicios o ideas incorrectas creadas por la sociedad y los medios de comunicación.

Por lo tanto si la sociedad aprendiera a escuchar más, muchas personas autistas dejarían de sentirse obligadas a ocultar quiénes son solo para poder encajar. Porque comprender a alguien no significa cambiarlo, sino reconocer que existen distintas maneras válidas de sentir, pensar y vivir. 


Referencias

Alcalá, G. C., & Ochoa Madrigal, M. G. (2022). Trastorno del espectro autista (TEA). Revista de la Facultad de Medicina, 65(1), 7-20. https://doi.org/10.22201/fm.24484865e.2022.65.1.02

Espinoza Bravo, M. G., Castillo Villegas, K. G., & León Sinche, J. C. (2025). Diseño de clases y actividades que promuevan la interacción social y el aprendizaje colaborativo de niños con autismo. Revista InveCom, 5(2), e502028. https://doi.org/10.5281/zenodo.13159241

López López, E. A., Rodríguez Cotilla, M., & Álvarez Aros, É. L. (2022). La inclusión social: un proyecto de liderazgo desde las aulas. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 12(24), e025. https://doi.org/10.23913/ride.v12i24.1163

la Investigación y el Desarrollo Educativo, 12(24), e025. https://doi.org/10.23913/ride.v12i24.1163

Márquez-Caraveo, M. E., & Albores-Gallo, L. (2011). Retos diagnósticos y terapéuticos del trastorno autista en México. Salud Mental, 34(5), 451-461.
Artículo Salud Mental

Rogel-Ortiz, F. J. (2005). Autismo. Gaceta Médica de México, 141(2), 143-147.
Artículo Gaceta Médica de México

Representaciones sociales del autismo en audiencias jóvenes mexicanas. (2022). Revista Mexicana de Opinión Pública. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-81102022000100102&script=sci_arttext


1 comentario:

  1. Muy buen texto y con lo necesario. Me ayudó a entender mejor el TEA y de manera interesante.

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